DES-VENTURAS
Por Katamandraka.
Lo que era una aventurilla casual terminó por convertirse en un encarte monumental.
Esos puchos tragos y el hombre hablándome cosas interesantes al oído. Resulté, como muchos y muchas, enredada en el apartamento de universitario de este loco, dizque artista, que conquista con la pura conversa. Y en el calor del momento, pensé ¿protección? Ah, eso yo soy de buenas y nada me pasa. Me encontré unas semanas después esperando lo que una barrita de plástico deparara sobre el futuro y mil preguntas me asaltaban ¿para qué corrí el riesgo de necesitar saber lo que la barrita de plástico, con mi pipi, tenía que decirme? ¿por esa noche de farra, esa noche loca? Ala ¡qué dilema! ¿dónde quedó mi vida adulta? Además que boleta: era una cama de sábanas de comics, que tras del hecho implicaba mancillar los inocentes héroes de mi infancia. Ahora si, como dijera el filósofo Oscar de León “lloraras y lloraras, sin nadie que te consuele”.
Así empezó el deambular mental por la idea del aborto. El aborto es una decisión que jamás hubiera querido tomar, pero allí me encontraba considerándolo. El aborto provocado es decidir no tener un hijo que se va formando en el vientre de su madre, una mujer que no esperaba estar embarazada y qué tal vez se encuentra sola en esa decisión.
Zeta de 22 años, tercer semestre, ha abortado dos veces, ambas porque era muy jóven y con un novio que no tiene un trabajo, ni planes para el futuro. El novio de Zeta jamás quiere usar condón y ella se ha prometido muchas veces ir a Profamilia a buscar un método anticonceptivo, pero no lo ha hecho. Rosa, de 23 años, abortó porque no debía quedar embarazada por un medicamento que tomaba, que podía poner en riesgo su vida y la de su bebé, pero cuándo tuvo que ponerse el condón prefirió que no, entonces llegada la hora, abortó. Ambas con unas pastillas que se consiguen en droguería. La primera corrió el riesgo de morir por una infección y tuvo que ir a un hospital para que le practicaran un legrado, que además le costó un ojo de la cara.
Esas dos mujeres enfrentan hoy en día temores, sentimientos de culpa y tristeza. Hay otras que a los 15 o 16 quedaron embarazadas y tuvieron a sus hijos y que a pesar de todos los esfuerzos y sacrificios han logrado salir adelante, pero a veces, tras una completa negación de sí mismas.
Esto no se trata de moral. Se trata de salud sexual y reproductiva, se trata de aprender a tomar las decisiones que más nos convengan. El aborto es siempre una posibilidad, es siempre una opción, sin embargo no es la única. Sin entrar a discutir los casos más críticos de aborto, como los embarazos resultados de una violación, o el riesgo de vida para la madre; para las mujeres el aborto es un asunto de las elecciones que hacemos.
La barrita de plástico al fin mostró una sola raya, dijo no. Y yo respiré profundo. Me dí cuenta de que cada encuentro sexual que tengo implica la posibilidad de estar embarazada, que tal vez no hubiera sido capaz de tener un hijo y que no era ese el padre, el de las sábanas de comics, que hubiera querido. Pienso en las relaciones con amor que tampoco pueden asumir la realidad de un hijo, pienso en las mujeres y hombres jóvenes que día a día buscan labrarse un destino en la vida. Y me pregunto porqué no podemos protegernos de nosotros mismos y usar un condón, una pastillita, ovulo, una T, inyección… lo que hay son juguetes, y en profanilla hasta gratis los dan. Y así evitar jugar con nuestra vida y la del que está con nosotros, preferir no tener que pensar si abortar o no, preferir seguir siendo los mismos y no cargar las emociones encontradas de quien ha asumido un aborto. Un besito no se le niega a nadie. Dicen. Pero siempre pensemos.
Y por dios, que no sea en una cama con sábanas de comics.
Lo que era una aventurilla casual terminó por convertirse en un encarte monumental.
Esos puchos tragos y el hombre hablándome cosas interesantes al oído. Resulté, como muchos y muchas, enredada en el apartamento de universitario de este loco, dizque artista, que conquista con la pura conversa. Y en el calor del momento, pensé ¿protección? Ah, eso yo soy de buenas y nada me pasa. Me encontré unas semanas después esperando lo que una barrita de plástico deparara sobre el futuro y mil preguntas me asaltaban ¿para qué corrí el riesgo de necesitar saber lo que la barrita de plástico, con mi pipi, tenía que decirme? ¿por esa noche de farra, esa noche loca? Ala ¡qué dilema! ¿dónde quedó mi vida adulta? Además que boleta: era una cama de sábanas de comics, que tras del hecho implicaba mancillar los inocentes héroes de mi infancia. Ahora si, como dijera el filósofo Oscar de León “lloraras y lloraras, sin nadie que te consuele”.
Así empezó el deambular mental por la idea del aborto. El aborto es una decisión que jamás hubiera querido tomar, pero allí me encontraba considerándolo. El aborto provocado es decidir no tener un hijo que se va formando en el vientre de su madre, una mujer que no esperaba estar embarazada y qué tal vez se encuentra sola en esa decisión.
Zeta de 22 años, tercer semestre, ha abortado dos veces, ambas porque era muy jóven y con un novio que no tiene un trabajo, ni planes para el futuro. El novio de Zeta jamás quiere usar condón y ella se ha prometido muchas veces ir a Profamilia a buscar un método anticonceptivo, pero no lo ha hecho. Rosa, de 23 años, abortó porque no debía quedar embarazada por un medicamento que tomaba, que podía poner en riesgo su vida y la de su bebé, pero cuándo tuvo que ponerse el condón prefirió que no, entonces llegada la hora, abortó. Ambas con unas pastillas que se consiguen en droguería. La primera corrió el riesgo de morir por una infección y tuvo que ir a un hospital para que le practicaran un legrado, que además le costó un ojo de la cara.
Esas dos mujeres enfrentan hoy en día temores, sentimientos de culpa y tristeza. Hay otras que a los 15 o 16 quedaron embarazadas y tuvieron a sus hijos y que a pesar de todos los esfuerzos y sacrificios han logrado salir adelante, pero a veces, tras una completa negación de sí mismas.
Esto no se trata de moral. Se trata de salud sexual y reproductiva, se trata de aprender a tomar las decisiones que más nos convengan. El aborto es siempre una posibilidad, es siempre una opción, sin embargo no es la única. Sin entrar a discutir los casos más críticos de aborto, como los embarazos resultados de una violación, o el riesgo de vida para la madre; para las mujeres el aborto es un asunto de las elecciones que hacemos.
La barrita de plástico al fin mostró una sola raya, dijo no. Y yo respiré profundo. Me dí cuenta de que cada encuentro sexual que tengo implica la posibilidad de estar embarazada, que tal vez no hubiera sido capaz de tener un hijo y que no era ese el padre, el de las sábanas de comics, que hubiera querido. Pienso en las relaciones con amor que tampoco pueden asumir la realidad de un hijo, pienso en las mujeres y hombres jóvenes que día a día buscan labrarse un destino en la vida. Y me pregunto porqué no podemos protegernos de nosotros mismos y usar un condón, una pastillita, ovulo, una T, inyección… lo que hay son juguetes, y en profanilla hasta gratis los dan. Y así evitar jugar con nuestra vida y la del que está con nosotros, preferir no tener que pensar si abortar o no, preferir seguir siendo los mismos y no cargar las emociones encontradas de quien ha asumido un aborto. Un besito no se le niega a nadie. Dicen. Pero siempre pensemos.
Y por dios, que no sea en una cama con sábanas de comics.